junio 15, 2026

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Transelec y el límite invisible: la presión de Washington sobre Chile

Fundación Andrés Bello

China Transelec Chile inversión eléctrica

Foto: Unsplash.

El 3 de junio de 2026, Bloomberg reportó que China Southern Power Grid abandonó su intento por adquirir el control de Transelec, la empresa de transmisión eléctrica más grande de Chile, después de dos años de negociaciones de una operación que podría haber superado los 4000 millones USD. Las conversaciones terminaron, reporta Bloomberg, por desacuerdos sobre la valoración y la estructura del negocio. Sin embargo, las presiones de Washington y el temor a represalias que ha generado, habrían jugado un rol importante en la decisión final de abandonar el proceso. 

Transelec opera más de 10.000 kilómetros de líneas de alta tensión a lo largo del territorio chileno, y conecta centros de generación con distribuidores. Funciona casi como la columna vertebral del sistema eléctrico del país pues es crucial en la integración de nueva capacidad renovable. China Southern Power ya poseía cerca del 28% de Transelec, participación que adquirió en 2018 a Brookfield por alrededor de 1,300 millones de dólares. El 72% restante está en manos de tres fondos de pensiones canadienses: Canada Pension Plan Investment Board, British Columbia Investment Management Corp. y Public Sector Pension Investment Board. Lo que negociaron durante los últimos dos años era pasar de accionista minoritario a controlador. 

Lo que está pasando en la región

Hace unos meses, la administración Trump presionó directamente a Panamá para que Hutchison Ports cediera el control de los puertos en los extremos del Canal, y la empresa china terminó perdiéndolo tras una decisión judicial panameña celebrada en Washington. Eso marcó un precedente de que el país está dispuesto a intervenir activamente para sacar a China de infraestructura que considera estratégica en el hemisferio. Transelec, con toda su relevancia en el sistema eléctrico chileno, entra exactamente en esa categoría, lo que apunta a que la presión estadounidense sobre los gobiernos latinoamericanos está teniendo efectos concretos. 

Por otro lado, en 2024, China Southern Power Grid adquirió el 83.15% de Enel Distribución Perú (rebautizada como Pluz Energía Perú) en una operación de aproximadamente 2.900 millones USD, con un valor empresarial total de alrededor de 4.000 millones USD. En Perú, esa transacción avanzó sin mayores obstáculos. Es decir que la misma empresa que acaba de retroceder en Chile consolidó el control de la mayor distribuidora eléctrica de Lima hace menos de dos años. 

La diferencia no está en el apetito chino por la infraestructura eléctrica latinoamericana, porque ese apetito se mantiene y es voraz, sino en el nivel de presión que Washington ejerce sobre cada país, y en la disposición de cada gobierno a actuar frente a esa presión. Chile, con el gobierno de José Antonio Kast que evalúa crear un mecanismo formal de revisión de inversiones extranjeras en sectores estratégicos, parece más expuesto a ese escrutinio que otros. Aunque la Fiscalía Nacional Económica ha aprobado adquisiciones multimillonarias de empresas chinas, ha crecido el debate sobre el control extranjero de infraestructura crítica y sobre cómo equilibrar la apertura a la inversión con la protección del interés nacional. 

La puerta, sin embargo, no está del todo cerrada. Según una de las fuentes citadas por Bloomberg, China Southern Power podría retomar el intento de tomar el control de Transelec si las condiciones cambian. ¿Pero qué condiciones?, ¿La relación entre Washington y Beijing, o cuánta autonomía puede ejercer Chile frente a esa tensión?. Por ahora, la respuesta parece venir mucho menos de China y de América Latina de lo que uno pensaría.

 

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