mayo 4, 2026

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Brasil y China: un récord comercial impulsado por el petróleo

Fundación Andrés Bello

Brasil bate récord comercial con China por el petróleo

Foto: Flickr.

En el primer trimestre de 2026, Brasil vendió más al mundo que en cualquier otro primer trimestre de su historia. Según datos de la Secretaría de Comercio Exterior del gobierno brasileño, las exportaciones llegaron a 82,300 millones de dólares, con un superávit comercial de 14,200 millones. Esto se debe a que China compró petróleo brasileño en mayores cantidades que nunca antes.

Los envíos de crudo a China prácticamente se duplicaron respecto al año anterior, llegando a 7,190 millones de dólares solo en el primer trimestre, según el Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC). En marzo, Brasil exportó 1.6 millones de barriles por día y China se llevó el 65% de todo el crudo que salió del país ese mes. ¿Por qué tanto? Porque desde que comenzó el conflicto en Irán, China salió a buscar proveedores confiables fuera de Oriente Medio, ya que el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, se encuentra bajo amenaza constante. Brasil tenía el volumen, y las empresas chinas ya llevan años operando en el país. Como lo dijo Túlio Cariello, director del CEBC: "Los chinos empezaron a buscar otros proveedores confiables, y Brasil es un país con gran oferta de petróleo y con empresas chinas operando acá hace mucho tiempo." Pero no se trata únicamente del petróleo: las exportaciones de café a China se duplicaron, China compró más de la mitad de todas las materias primas brasileñas, y en sentido contrario, los autos eléctricos chinos que entraron a Brasil se multiplicaron 7.5 veces en un solo trimestre.

Brasil es la excepción, no la regla

Lo que está pasando en Brasil no es lo que pasa en el resto de la región. Brasil tiene superávit con China porque tiene la escala de producción, petróleo, soja y hierro, suficiente para compensar lo que le compra. La mayoría de sus vecinos exportan menos volumen, menos variedad, o están reduciendo su producción de commodities, y el déficit los alcanza.

En Colombia, según datos de Analdex, el déficit comercial con China llegó a 16,508 millones de dólares en 2025, el más alto registrado con cualquier socio comercial, y el déficit total fue el peor en más de 30 años. Mientras Brasil duplicaba sus ventas de crudo, Colombia no exportó ni un solo dólar de petróleo a China en enero de 2026, y sus exportaciones totales al país cayeron un 64.2%, según datos del DANE. Parte de eso tiene que ver con la política del gobierno Petro de frenar la exploración de hidrocarburos, que llevó a que las exportaciones minero-energéticas cayeran un 17.9% en 2025, pero también refleja que Colombia le compra manufactura a China en volúmenes muy superiores a lo que le vende. En México pasa lo mismo pero más extremo: el déficit con China superó los 123,000 millones de dólares en 2025, una relación de 13 a 1 entre lo que importa y lo que exporta. En Argentina, las importaciones desde China crecieron un 80% en 2025

La CEPAL lleva años señalando que el comercio entre América Latina y China no ha cambiado en su estructura: la región vende materias primas y compra manufactura, y eso no tiene visos de cambiar pronto.

Brasil escapa a esa trampa hoy, pero solo mientras el petróleo aguante. Como dijo Roberto Ardenghy, presidente del Instituto Brasileiro de Petróleo e Gás: "La relación con China es fundamental y continuará siendo, pero el desafío de Brasil es reducir la dependencia de commodities y ampliar la inserción en cadenas de valor más sofisticadas." El récord del primer trimestre es real. Pero Brasil exporta petróleo, soja y hierro, e importa autos eléctricos y manufactura. Ese intercambio genera superávit hoy a costa de una posible situación de vulnerabilidad mañana. 

Lo que viene después

El caso de los vehículos eléctricos lo ilustra bien. Los modelos chinos ya son el 80% del mercado de eléctricos en Brasil, desplazando a marcas que operan fábricas locales. BYD compró la planta de Ford en Camaçari para producir localmente pero ya postergó su apertura, y los gremios industriales acusan a las marcas chinas de aprovechar los aranceles bajos para vender en lugar de invertir y generar empleo. Es la misma tensión que se ve en México con las plantas automotrices y en Ecuador con Coca Codo Sinclair. El patrón se repite: China entra, genera oportunidades, y crea dependencia. Brasil por ahora está del lado bueno de ese intercambio. La pregunta es por cuánto tiempo.

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