
Detrás de la exención de visado que Brasil otorgó a ciudadanos chinos en mayo de 2026 hay una estrategia más amplia: desde 2023, Beijing ha expandido sus programas de entrada sin visa a 75 países, abierto rutas aéreas directas hacia la región y registrado crecimientos de entre 24% y 71% en turistas chinos en Argentina, Chile y Perú, mientras utiliza la diplomacia de influencers para construir una imagen de China moderna y accesible —todo esto en un momento en que EE. UU. registra caídas en llegadas internacionales y su favorabilidad global se deteriora.

Gabriel Mariano Varón
¿Cómo China está usando el turismo, las redes sociales y la apertura de fronteras para fortalecer su presencia en América Latina?
El pasado 11 de mayo, Geraldo Alckmin, vicepresidente de Brasil, anunció que los ciudadanos chinos podrán ingresar al país sin necesidad de visa por hasta 30 días. La medida llegó meses después de que China implementara un esquema similar para ciudadanos brasileños.
El vicepresidente señaló que, incluso con la exigencia de visado, el número de turistas chinos en Brasil aumentó un 35% durante 2025. Según cifras del Ministerio de Turismo, el país recibió más de 100.000 turistas chinos ese año. Durante el primer trimestre de 2026, el número volvió a crecer un 30% frente al mismo periodo del año anterior. Detrás de ese gesto de reciprocidad hay una estrategia mucho más grande por parte de China.
La estrategia post-pandemia
Después de casi tres años de cierre total por la política de "Cero Covid", China viene impulsando desde 2023 una apertura progresiva con exenciones de visado, mejoras en aeropuertos y facilidades para pagos móviles de extranjeros. En marzo de este año, el ministro de Cultura y Turismo, Sun Yeli, anunció que en 2025 el país recibió más de 150 millones de visitantes extranjeros, un incremento del 17% frente al año anterior. Más de 30 millones ingresaron sin visa bajo distintos programas de exención. Además, el gasto de turistas extranjeros superó los 130.000 millones de dólares, de los cuales casi 12.000 millones se realizaron a través de pagos móviles.
La apertura ha sido gradual, empezando en 2023 cuando Beijing extendió o reanudó la entrada sin visa para varios países europeos (Francia, Alemania, Italia, España y Países Bajos), además de países asiáticos como Japón, Corea del Sur, Malasia y Singapur, y algunos de Oriente Medio como Bahréin, Kuwait, Omán y Arabia Saudita. Para junio de 2025, la lista ya ascendía a 75 países. Como punto de comparación, el programa de exención de visas de Estados Unidos cubre actualmente 42.
China está cambiando su posición en el mercado turístico
Mientras China acelera su apertura turística, Estados Unidos registró una caída del 5.5% en llegadas internacionales y del 4.6% en el gasto de visitantes extranjeros según datos del World Travel and Tourism Council. Los porcentajes no parecen enormes, pero sí son llamativos para una industria que históricamente ha liderado el peso económico del turismo global. Otras caídas similares en Estados Unidos normalmente habían respondido a crisis extraordinarias: el 9/11, la crisis financiera de 2008 o, claramente, la pandemia. Y eso es justamente lo que vuelve particular el caso de 2025.
El turismo mundial creció 4,1% en 2025 y añadió un récord de 11,6 billones de dólares a la economía global. Además, viajaron 80 millones más de personas internacionalmente frente a 2024. Es decir, las personas están viajando mucho más que antes, pero en menor medida a Estados Unidos.
La manifestación más reciente de ello ha sido la preocupación por las vacancias hoteleras de cara al Mundial de Fútbol de 2026, el evento deportivo más popular del planeta. A pocas semanas del torneo, hoteles en varias ciudades sede estadounidenses reportaban niveles de ocupación por debajo de las proyecciones e incluso inferiores a los de una temporada de verano normal. En Houston, por ejemplo, algunos establecimientos apenas alcanzaban 45% de ocupación frente al 70% registrado el año anterior, mientras que en ciudades como Kansas City y Boston operadores hoteleros describían el torneo como un “non-event” en términos de demanda turística.
Al mismo tiempo, China registró un crecimiento del 10,5% en el gasto de visitantes internacionales. El WTTCya sitúa al país como el segundo mayor mercado turístico, con un crecimiento general del sector de 9,9% en 2025, más del doble del promedio global. Y resalta que, si la tendencia continúa, China podría superar a Estados Unidos como la mayor economía turística del planeta en tres o cuatro años, con un crecimiento proyectado de 7% anual y una contribución estimada de 3,8 billones de dólares al PIB chino para 2035. Esta transición es especialmente significativa para un país que, antes del Covid, era el mayor mercado emisor de turismo del planeta.
La apuesta específica por América Latina
Precisamente cuando América Latina y el Caribe (ALC) atravesaba uno de sus momentos de mayor tensión con Estados Unidos, China lanza uno de sus mayores movimientos de apertura turística hacia la región, configurando una herramienta de contrapeso deliberada y calculada.
En junio de 2025, Beijing anunció un programa piloto de exención de visado para ciudadanos de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay, vigente hasta el 31 de mayo de 2026. Era la primera vez que China extendía acceso sin visa de manera unilateral a países latinoamericanos. Aunque nunca se publicaron criterios oficiales, vale anotar que la selección incluye casos aparentemente paradójicos: Argentina bajo una administración abiertamente crítica de China, y Perú con vínculos históricos de seguridad con EE. UU. Ambos casos confirman que la lógica detrás de la selección fue estructural y económica, no ideológica.
Ecuador también llegó a tener un acuerdo de exención de visado con China, suspendido en 2024 tras detectarse el uso irregular de rutas migratorias hacia Estados Unidos. El caso muestra que estos acuerdos tienen implicaciones que van mucho más allá del turismo. Además, varios países latinoamericanos ya hacen parte de programas de tránsito sin visa y regímenes especiales de ingreso dentro de China, algo que muestra que la apertura hacia la región va más allá del programa piloto anunciado en 2025. Perú, México y Chile, por ejemplo, participan en el esquema APEC Business Travel Card, que facilita el ingreso y la movilidad empresarial hacia China mediante canales migratorios preferenciales y permisos de entrada múltiples.
Por el momento, Colombia no hace parte de ninguno de estos programas, pero aun así el turismo bilateral ha venido creciendo con fuerza: En 2024 llegaron al país más de 28.000 pasajeros chinos, mientras la Embajada China en Colombia reportó un aumento de 46.8% en la emisión de visas para colombianos en marzo de 2026.
Todo esto muestra que el crecimiento del turismo entre China y ALC no depende únicamente de las políticas de visado. Chile, por ejemplo, reportó 35.475 turistas chinos en 2024, un incremento de 71.7% frente al año anterior, incluso antes de cualquier exención bilateral de visas. Por su parte, en Perú, el turismo chino recuperó el 96% de los niveles pre-pandemia y siguió creciendo durante 2025. Y Argentina reportó un crecimiento interanual de 24% en turistas chinos incluso antes de la inauguración de la nueva ruta de China Eastern entre Shanghái y Buenos Aires.
Parte de dicho crecimiento se explica por la infraestructura. La ruta Shanghái-Auckland-Buenos Aires, inaugurada el 4 de diciembre de 2025, se convirtió en la conexión comercial más larga del mundo, con casi 20.000 kilómetros y unas 25 horas de vuelo. La ruta opera dos veces por semana, tiene capacidad para 316 pasajeros y registró una ocupación de 96% en su vuelo inaugural. Además, China Eastern estableció una alianza con Aerolíneas Argentinas en más de 50 rutas, ampliando la conectividad hacia el resto de la región.
El megapuerto de Chancay, inaugurado en 2024, ya está generando un flujo concreto de turismo de negocios en Perú. En Huaral, negocios locales han empezado a adaptar menús y servicios al mandarín para aprovechar el aumento de visitantes vinculados al puerto.
La diplomacia de los influencers
En redes sociales se ha generado una tendencia alrededor de hábitos, rutinas de bienestar y estéticas culturales chinas. El fenómeno incluso ha adquirido el nombre de "Chinamaxxing". Eso ha expuesto a millones de jóvenes a videos virales de trenes de alta velocidad, robots en hoteles y escenas cotidianas de una China moderna y tecnológica, muchas veces compartidas por turistas e influencers extranjeros.
Un estudio publicado en Springer Nature en 2025 analizó contenido relacionado con "China Travel" en TikTok y Douyin, y encontró que los creadores digitales han construido espacios culturales intermedios que terminan moldeando una imagen más positiva de China.
Todo esto se conecta directamente con el turismo. Un estudio de TripIt y Edelman Data & Intelligence encontró que en EEUU el 69% de millennials y miembros de la Generación Z usan redes sociales para buscar inspiración de viaje, mientras que el 44% utiliza TikTok por encima de Google como herramienta principal de búsqueda. Además, TikTok registró un aumento de 410% en visualizaciones de contenido de viajes entre 2021 y 2024. Aunque es difícil medir con precisión el impacto de las redes sociales sobre el turismo hacia China, los datos apuntan claramente en esa dirección. En 2021, un video viral sobre dos destinos poco conocidos de la isla de Hainan —la montaña Jianfengling y el embalse de Daguang—provocó un auge turístico prácticamente inmediato, al punto de generar graves problemas de saturación turística.
La Generación Z en Latinoamérica lidera el consumo de TikTok globalmente, mientras el hashtag #ChinaTrip supera los 39 millones de publicaciones. Gran parte de ese contenido no proviene de medios estatales ni campañas diplomáticas tradicionales, sino de influencers, turistas y creadores digitales que muestran una China cotidiana, tecnológica y moderna.
En un artículo titulado "China eases visa rules to boost tourism and improve its image", publicado en julio de 2025, el Washington Post señalaba que la apertura turística china no es solo una estrategia económica, sino un esfuerzo deliberado por mejorar la imagen del país. Por eso mismo muchos de los viajeros que llegan hoy a China son jóvenes y, precisamente por eso, la percepción del país será muy distinta a la de generaciones anteriores.
Ese cambio de percepción no ocurre de manera completamente orgánica. El China Media Project documentó en 2025 cómo gobiernos locales, oficinas de turismo y organizaciones afiliadas al Estado chino comenzaron a invitar sistemáticamente a influencers extranjeros a viajes organizados por distintas regiones del país. Los itinerarios suelen incluir trenes de alta velocidad, barrios tecnológicos, gastronomía local, sitios históricos y experiencias urbanas diseñadas para mostrar una China moderna, segura y eficiente. A diferencia de la propaganda tradicional, el contenido rara vez tiene un tono político explícito. La estrategia consiste más bien en producir experiencias visuales y cotidianas que parezcan espontáneas y auténticas para audiencias jóvenes en TikTok, Instagram y YouTube.
El estudio también señala que Beijing parece haber entendido que los influencers extranjeros generan mucha más credibilidad internacional que los medios estatales chinos. En varios casos analizados, creadores digitales acumularon millones de visualizaciones mostrando aspectos de la vida cotidiana en China que contrastan directamente con narrativas occidentales centradas en vigilancia, censura o tensiones geopolíticas. Más que propaganda tradicional, estas estrategias reflejan una forma mucho más difusa y sofisticada de poder blando, donde se vuelve cada vez más difícil distinguir entre promoción orgánica, entretenimiento digital y construcción deliberada de imagen estatal.
Más allá del turismo
Según el Índice de Percepción de la Democracia (2025), elaborado por Nira Data en colaboración con la Alliance of Democracies Foundation, en 76 de los 96 países encuestados los ciudadanos tienen hoy una opinión más positiva de China que de Estados Unidos. China aumentó su favorabilidad neta en 14 puntos, mientras Estados Unidos cayó 27. En lo mínimo, hay una correlación entre la implementación de la estrategia turística de China y la mejora de la percepción del país asiático.
El turismo funciona como una herramienta de poder blando. Más allá de la economía, también moldea imagen internacional, vínculos culturales y percepción política. El proyecto ChinaPower del CSIS señala que China ha integrado esa lógica dentro de iniciativas estatales más amplias como la Franja y la Ruta, utilizando la apertura turística como parte de su estrategia de diplomacia pública.
Ese cambio también empieza a verse en ALC. Según el estudio "International Views of China Turn Slightly More Positive", publicado por el Pew Research Center en 2025, en Argentina, Brasil y México más personas tienen una visión favorable de China que desfavorable. El estudio también encontró que la favorabilidad hacia China tiende a ser más alta en países de ingresos medios, grupo en el que se encuentra la mayor parte de ALC.
Conclusión
Lo que empezó como una noticia migratoria cotidiana, al verla bien de cerca, terminó revelando una estrategia china mucho más grande en la que el turismo funciona como medio, y que apenas está mostrando resultados en América Latina. En 2024, los viajeros chinos realizaron 146 millones de viajes al exterior, prácticamente recuperando los niveles prepandemia, y la región sigue representando una fracción mínima de ese flujo. La apertura de visados es, en ese sentido, también una invitación a llegar primero.
Mientras EE. UU. endurece fronteras y enfrentan un deterioro de su imagen internacional, Beijing aparece como un actor que abre la puerta, facilita la entrada y multiplica las conexiones aéreas, convirtiendo el turismo en una herramienta de acercamiento cultural.
El cambio empieza a sentirse especialmente entre las generaciones más jóvenes. Para millones de latinoamericanos, lo que se piensa de China ya no se construye únicamente a través de discursos diplomáticos o noticias geopolíticas que llegan en el noticiero, sino de lo que les muestra el influencer que el algoritmo decidió poner en su pantalla esa semana, o del compañero de universidad que se fue a Hong Kong de vacaciones con su familia.
Porque si algo hemos visto cambiar delante de nuestros ojos en estos tiempos post-pandémicos es que la competencia geopolítica ya no solo se trata de puertos, mercados y tratados de libre comercio, sino que se pelea también en aeropuertos, algoritmos y experiencias de viaje.