Movidas de la semana China-Latam: electromovilidad, T-MEC y competencia digital.
Esta nota reúne las noticias más relevantes de la semana sobre China y América Latina. BYD expande su producción en Brasil, inicia la revisión del T-MEC con foco en China y crece la competencia digital en Brasil con empresas chinas.
BYD apuesta por la región desde Brasil
El fabricante chino de vehículos eléctricos BYD, aseguró pedidos por 100.000 automóviles desde su nueva planta en Camaçari, en el estado de Bahía en Brasil, destinados a Argentina y México, con 50.000 unidades para cada país. La fábrica comenzó a producir en julio de 2025, tras retrasos en su construcción marcados por un escándalo laboral que obligó a suspender temporalmente las obras. Instalada en una antigua planta de Ford, opera con una capacidad inicial de 150.000 vehículos al año, pero forma parte de un proyecto industrial más amplio financiado con miles de millones de reales y con planes de expansión progresiva hasta 600.000 unidades anuales, además de nuevas inversiones en investigación y desarrollo en el país.
El avance de BYD responde a un cambio más amplio en la industria automotriz global, donde las empresas chinas buscan expandirse fuera de su mercado interno debido a la fuerte competencia y la caída de precios. Brasil se convierte en una plataforma estratégica por su tamaño, su base industrial y su posición dentro del comercio regional, lo que permite reducir costos frente a importar vehículos desde Asia. Al mismo tiempo, países como México y Argentina ofrecen oportunidades por sus mercados grandes y por políticas que, aunque aún incipientes, empiezan a favorecer la electrificación. Sin embargo, este proceso no implica una transformación automática del sector. Persisten limitaciones como la infraestructura de carga, marcos regulatorios poco claros y la presión de actores tradicionales. Lo que está en juego no es solo la venta de autos, sino el control de nuevas cadenas industriales en la región, cada vez más vinculada a tecnología y capital chino.
Comienzan las negociaciones del T-MEC con China como tema central
Las negociaciones para la revisión del T-MEC comenzaron la semana pasada en Washington con encuentros iniciales entre México y Estados Unidos, dando inicio a un proceso que definirá el futuro del principal acuerdo comercial de América del Norte antes de su revisión formal en julio de 2026. México busca preservar el tratado y mantener la integración regional, mientras que Estados Unidos ha puesto el foco en temas de seguridad económica, condiciones laborales y, de forma central, en limitar el papel de China dentro de las cadenas productivas que abastecen su mercado. Canadá, por su parte, ha insistido en coordinar posiciones con México para sostener el carácter trilateral del acuerdo en un entorno de tensiones comerciales crecientes.
El trasfondo es abiertamente geopolítico. Estados Unidos intenta cerrar lo que considera una vía indirecta de entrada de productos chinos a su mercado a través de México, especialmente en sectores como automotriz, acero y manufacturas. Sin embargo, la posición mexicana es estructuralmente más compleja de lo que suele plantearse. México exporta alrededor del 80% de sus bienes a Estados Unidos y mantiene un amplio superávit comercial con ese país, pero al mismo tiempo registra un fuerte déficit con China, de donde importa insumos clave para su industria. En la práctica, ambos flujos están conectados, ya que gran parte de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos dependen de componentes y bienes intermedios chinos. Esto limita el margen de maniobra de México, que no puede desvincularse fácilmente de China sin afectar su propio modelo exportador. Canadá enfrenta un dilema distinto, buscando diversificar sus relaciones económicas sin romper con Washington. El principal reto para los tres países es que la revisión no fracture las cadenas de valor existentes.
Brasil, nuevo frente de la disputa digital entre empresas chinas y locales
La plataforma brasileña de delivery iFood, que domina cerca del 80% del mercado en Brasil, denunció haber sido blanco de un esquema de espionaje corporativo en medio de la entrada agresiva de competidores vinculados a empresas chinas. Según la compañía, consultoras externas habrían intentado contactar a empleados actuales y exempleados para obtener información confidencial sobre precios, estrategias comerciales y relaciones con restaurantes. El caso ocurre en un contexto de creciente competencia tras el desembarco de nuevas plataformas como Keeta, del gigante chino Meituan, y la expansión de 99 Food, asociada a DiDi, en un mercado valorado en unos 20.000 millones de dólares y considerado el más importante de América Latina para este sector.
Más allá del incidente puntual, el episodio refleja una dinámica más profunda de competencia tecnológica y geoeconómica en la región. Las empresas chinas están replicando una estrategia ya vista en otros sectores, basada en fuertes subsidios, precios agresivos y rápida expansión para ganar escala, lo que intensifica la presión sobre actores locales. En este contexto, los datos se convierten en un activo central, ya que permiten optimizar operaciones, ajustar precios y consolidar redes logísticas, lo que explica el interés por acceder a información sensible. Brasil, por su tamaño y nivel de digitalización, se ha convertido en un campo clave para esta competencia, donde no solo se disputan usuarios, sino también el control de plataformas y ecosistemas digitales. El caso sugiere que la competencia en servicios digitales en América Latina está evolucionando hacia formas más complejas, donde se combinan rivalidad empresarial, acceso a datos y estrategias de expansión global.
