abril 23, 2026

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De práctica ancestral a herramienta estratégica: la medicina tradicional china en América Latina

Sebastian Castaño Palacio

Medicina tradicional china: poder blando en América Latina

La medicina tradicional china llegó a América Latina por la diáspora; hoy la impulsa el Estado chino. Su expansión en universidades, sistemas públicos de salud e Institutos Confucio revela cómo Beijing proyecta influencia institucional en uno de los sectores más sensibles para las sociedades de la región.

Sebastián Castaño Palacio

Sebastian Castaño Palacio

La creciente presencia de la República Popular China (RPCh) en América Latina se ha caracterizado no solo por el comercio o la inversión, sino también por el uso de herramientas de poder blando. A través de la cultura, la educación y la cooperación técnica, China ha ido construyendo vínculos que trascienden lo económico y se insertan en el tejido social de la región, en un proceso que ha combinado dinámicas espontáneas con una creciente articulación estatal. En esa línea, la medicina tradicional china (MTC) ha emergido como un vehículo relevante de proyección. Pese a las diferencias marcadas con la medicina moderna, esta práctica ha logrado abrirse espacio de manera gradual, apoyándose en la cooperación académica, su convergencia con algunas prácticas de medicina popular y la búsqueda de alternativas frente a sistemas de salud con limitaciones estructurales. Más allá de un intercambio en el ámbito sanitario, su expansión refleja una forma de posicionamiento en uno de los sectores más sensibles para las sociedades latinoamericanas.

La medicina tradicional china es un sistema de salud de más de tres milenios de antigüedad que busca comprender el cuerpo como un conjunto de funciones que necesitan mantenerse en equilibrio. No se apoya en la biología moderna, sino en un modelo propio que organiza el funcionamiento humano a partir de las relaciones entre distintos aspectos de la vida. Observa cómo reacciona el cuerpo al clima, cómo influyen las emociones, cómo afectan los hábitos cotidianos y cómo la combinación de todos esos factores puede favorecer el bienestar o generar enfermedad.

"La medicina tradicional china no solo circula como práctica cultural o terapéutica, sino también como un recurso que, al integrarse en espacios sensibles como los sistemas de salud y la formación médica, contribuye a fortalecer la presencia institucional de China en la región sin necesidad de confrontación directa."

Desde esta perspectiva, la salud no se define únicamente como la ausencia de síntomas. Se entiende como la capacidad del organismo para adaptarse a los cambios del entorno. Cuando esa capacidad se ve alterada por una exposición prolongada al frío o al calor, por un período de tensión emocional intensa o por un estilo de vida desordenado, la MTC interpreta que el cuerpo pierde armonía y comienza a expresarlo a través de molestias o desequilibrios.

Este enfoque propone mirar a la persona como un todo. Considera cómo duerme, cómo se alimenta, cómo se mueve, cómo vive sus emociones y cómo se relaciona con su ambiente. A partir de esa lectura amplia, la MTC intenta recuperar el equilibrio mediante prácticas como la acupuntura, la fitoterapia, los masajes o ejercicios suaves.

Si bien hoy existe un interés creciente por combinar la medicina tradicional china con enfoques biomédicos, su incorporación en América Latina ha sido irregular y muchas veces limitada. A lo largo del siglo XX, la MTC enfrentó cuestionamientos sobre su eficacia y también dificultades derivadas de la falta de reconocimiento formal de quienes la practicaban. Estos obstáculos se vieron reforzados por un clima social que, en distintos países y momentos, mostró actitudes xenófobas hacia las comunidades chinas. Ese contexto contribuyó a la marginación de sus prácticas médicas y a la imposición de regulaciones restrictivas en algunas ocasiones.

Pese a estos obstáculos, la RPCh ha sabido utilizar su medicina tradicional como una herramienta de poder suave a través de la cooperación internacional, el intercambio cultural y la proyección estratégica. Apoyándose en el reconocimiento otorgado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1979, Beijing ha impulsado la integración de estas prácticas en sistemas médicos de todo el mundo, encontrando en América Latina y el Caribe una región especialmente receptiva, en tanto muchos de sus países cuentan con tradiciones propias de medicina alternativa, basadas en el uso de alimentos y plantas medicinales para tratar distintos tipos de malestares. Esta afinidad cultural ha permitido que la medicina china sea percibida, no como un sistema ajeno, sino como una práctica capaz de dialogar con conocimientos locales.

"Su carácter complementario frente a la medicina moderna y su capacidad de insertarse sin generar resistencias significativas han facilitado su expansión en distintos contextos nacionales."

En una región como la latinoamericana, donde el acceso, la calidad y la cobertura en salud son significativamente desiguales, se presentan oportunidades para prácticas que priorizan la prevención, el autocuidado y que no requieren altos costos de implementación. En ese contexto, enfoques como los de la medicina tradicional china pueden resultar particularmente atractivos. En Brasil, prácticas como la acupuntura o el tai chi se han difundido tanto en centros privados como en el sistema público. De hecho, estas prácticas ya se ofrecen en más del 85 % de los municipios del país dentro del Sistema Único de Salud (SUS) y cuentan con una valoración positiva entre la población, particularmente en áreas de atención primaria y en el tratamiento de enfermedades crónicas o dolores musculares.

Asimismo, las iniciativas académicas promovidas por representaciones diplomáticas también han servido como puente. En Hondura, por ejemplo, a finales del año pasado se inauguró un curso de acupuntura organizado de manera conjunta por la Embajada de China y la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) dirigido a estudiantes y profesionales de la salud. Este tipo de iniciativas ilustra cómo la medicina tradicional china es activamente promovida por el gobierno, permitiendo a China proyectar conocimiento médico y fortalecer su presencia institucional en sistemas de salud y universidades de la región.

"En una región donde el acceso, la calidad y la cobertura en salud son significativamente desiguales, enfoques que priorizan la prevención, el autocuidado y que no requieren altos costos de implementación pueden resultar particularmente atractivos."

Otra plataforma de desarrollo han sido los Institutos Confucio—centros de promoción cultural y de idioma patrocinados por el gobierno chino. En Brasil está ubicado el único Instituto Confucio (IC) de MTC de América Latina. Basado en la Universidad Federal de Goiás, ha formado a más de 700 estudiantes en acupuntura, masajes, Tai Chi y mandarín. Así mismo, en el IC de la Universidad de Buenos Aires, la enseñanza de la medicina tradicional china ha hecho parte de su programa de aprendizaje desde el 2012.

Poco a poco, la MTC ha ido consolidándose en la región como algo más que una práctica terapéutica. Su trayectoria—desde su difusión inicial en comunidades de la diáspora china hasta su promoción activa por parte del Estado—permite entender tanto su creciente aceptación entre el público local como el interés de Beijing en incorporarla dentro de su proyección internacional. Su carácter complementario frente a la medicina moderna y su capacidad de insertarse sin generar resistencias significativas han facilitado su expansión en distintos contextos nacionales.

"Más allá de un intercambio en el ámbito sanitario, su expansión refleja una forma de posicionamiento en uno de los sectores más sensibles para las sociedades latinoamericanas."

Más que un simple intercambio en el ámbito de la salud, este proceso plantea una forma particular de proyección internacional. La medicina tradicional china no solo circula como práctica cultural o terapéutica, sino también como un recurso que, al integrarse en espacios sensibles como los sistemas de salud y la formación médica, contribuye a fortalecer la presencia institucional de China en la región sin necesidad de confrontación directa.

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