
Un reportaje de la serie: “China y Taiwán en el imaginario guatemalteco”
¿Qué tienen en común Guatemala, Paraguay, el Vaticano, las Islas Marshall y la nación africana de Esuatini? La respuesta es que forman parte del reducido grupo de países que reconocen diplomáticamente a la República de China (Taiwán) como un Estado soberano.
Mientras la mayoría de las naciones del planeta han adoptado la política de "una sola China" y mantienen relaciones oficiales con Beijing, estos países forman parte de la lista de los únicos doce aliados diplomáticos que le quedan a Taipéi. De ellos, Guatemala es el único en Centroamérica y el de mayor población a nivel global. Además, mantiene una de las relaciones diplomáticas más antiguas con dicho gobierno, con 92 años de “sana amistad”.
Sin embargo, según un estudio exclusivo para esta serie de notas, ese vínculo de décadas no se traduce necesariamente en una imagen clara ni en una presencia cotidiana en la mente de los guatemaltecos.

por Lucía Escobar y José Enrique Martínez
Para evaluar la percepción de Taiwán y China, se aplicó una encuesta en línea a 152 residentes de Guatemala y, a partir de sus respuestas, se realizaron entrevistas a profundidad con algunos participantes. Los resultados muestran que Taiwán ocupa un lugar difuso: las asociaciones son pocas y, en algunos casos, incluso se confunden con otros países.
La cooperación con el gobierno de turno está ahí. La embajada está ahí. ¿Pero dónde se encuentra Taiwán en la vida diaria de un guatemalteco promedio?
Una imagen fragmentada
Según la investigación, casi uno de cada cinco encuestados no logra construir una imagen propia de Taiwán. Cuando se pidió a los participantes que dijeran lo primero que le venía a la mente al escuchar “Taiwán”, las respuestas más frecuentes fueron becas, educación o cooperación (13,2%) y referencias geográficas generales (13,2%). Sin embargo, casi el 5% (4,6%) respondió que no sabía con qué asociar con el país, mientras que otro 13,8% lo identificó directamente con China. En conjunto, el 18,4% no logró construir una imagen propia o la confundió.
China evoca asociaciones consistentes a través del comercio (ver la nota de esta serie, La Embajada de Las Cosas). En contraste, cuando se habla de marcas y productos de Taiwán tampoco hay mucha claridad en la mente de los guatemaltecos. Aunque dos de cada cinco de los participantes (40,1%) afirmó asociar algún producto o marca con Taiwán, casi uno de cada cinco de ellos (19,7% de ese grupo) mencionó empresas que pertenecen a otros países, como Samsung, Intel, Toyota, Huawei o Lenovo, incluso la estadounidense Ford.
La encuesta también permite observar cómo se construye esa imagen fragmentada. Taiwán aparece sobre todo a través de canales mediados. Dos de cada cinco encuestados (41,4%) dijo conocerlo por las noticias, mientras que el 26,3% lo hace por conversaciones con otras personas. En contraste, solo el 9,9% afirmó haber tenido una experiencia directa con el país la tercera parte (30,9%) reconoció que apenas tiene, o no tiene, una imagen de Taiwán.
Los encuestados más jóvenes son el segmento donde el desconocimiento es más agudo. Sebastián, un estudiante universitario de entre 18 y 24 años entrevistado, admite con franqueza: "La verdad es que no sé nada de Taiwán, no se me viene nada a la mente. Para mí es un país lejano y, si te soy sincero, muchas veces me cuesta diferenciarlo de China o de lo que pasa en esa parte de Asia".
Como bien reflexiona la periodista guatemalteca Haydeé Archila, esta desconexión no es exclusiva de los sectores con menor instrucción: "Incluso los más educados no ven la diferencia", señala, evidenciando que la asimilación de "lo chino" como un todo homogéneo anula la particularidad de la identidad taiwanesa en la mente del guatemalteco promedio.
Taiwán entra a la habitación
Si la imagen de Taiwán se construye a través de referencias indirectas, vale la pena revisar qué clase de presencia transmite cuando los guatemaltecos lo imaginan. La encuesta planteó una pregunta proyectiva: si China y Taiwán entraran a una habitación, ¿cómo lo harían?
China entra con cautela (31,6%). Taiwán entra ofreciendo algo, según el 37,5% de los participantes.
Mientras la imagen de China se asocia con una potencia que produce, exporta y ocupa el mercado, la de Taiwán aparece ligada a la cooperación. Más de la mitad de los encuestados (59,2%) consideran que Taiwán ha aportado algo a Guatemala. Las menciones espontáneas más frecuentes fueron carreteras e infraestructura vial (29 menciones), seguidas por las becas de estudio (23).
La embajada de las becas
Una de esas iniciativas permitió que la periodista y comunicadora Haydeé Archila viajara a Taiwán en 2009, invitada a un programa sobre desarrollo nacional y medios de comunicación, financiado en su totalidad por el gobierno de la isla.
“Fuimos participantes de varios países aliados”, recuerda Archila. “El programa incluía visitas a proyectos de desarrollo, básicamente nos enseñaban todo lo que tenía que ver con su infraestructura, tecnología, universidades, cómo se manejaba todo su sistema de vida allá para que de alguna manera nosotros pudiéramos… ser esos entes de comunicación de lo que ellos tenían allá y de cómo se han desarrollado”. Según explica, el propósito de estas invitaciones estatales es claro: “Mostrar su modelo de desarrollo taiwanés y cómo han logrado modernizarse tan rápido”.
Las becas de estudio son apenas una parte de la estrategia diplomática de Taiwán. Detrás de ellas existe una política de cooperación más amplia que incluye cooperación técnica, asistencia humanitaria, inversiones y financiamiento.
Históricamente, la isla ha dedicado entre el 30% y el 50% de su presupuesto de Asistencia Oficial para el Desarrollo (ODA) a la región de América Latina y el Caribe. Guatemala ha sido uno de los principales receptores de esa cooperación. Con cerca de 19 millones de habitantes, es el aliado diplomático más poblado que conserva Taiwán y, tras las rupturas de Panamá, El Salvador, Nicaragua y Honduras, su principal socio en Centroamérica.
En el país centroamericano, esta política se traduce en proyectos de gran escala. El más emblemático es el financiamiento para la ampliación a cuatro carriles de la carretera que conecta la capital con Puerto Barrios, una obra estimada en $680 millones. Para este proyecto, Taiwán estructuró un paquete de $600M: una donación no reembolsable de $250M y un préstamo concesionario de $350M a 30 años.
La cooperación también alcanza otros sectores. A través del Fondo de Cooperación y Desarrollo Internacional de Taiwán (TaiwanICDF), la isla impulsa proyectos de desarrollo del bambú, modernización de la atención materno-neonatal y asistencia técnica al sector agrícola. Entre ellos destaca el uso de imágenes satelitales Formosat-8, drones y unidades caninas para detectar el hongo Fusarium en los cultivos de banano, una industria que genera exportaciones superiores a los $1,500M anuales. La cooperación también ha financiado la construcción del Hospital Nacional de Chimaltenango (2023, $22M), un centro neonatal en el Hospital General San Juan de Dios (2024) y el equipamiento del futuro centro nacional de oncología con dos aceleradores lineales, acordado este año.
Para Taiwán, el reconocimiento diplomático de Guatemala contribuye a preservar una red de apoyos en foros internacionales y organismos multilaterales, como la ONU y la OMS. Por su parte, Guatemala se beneficia de programas de cooperación y asistencia directa canalizados de gobierno a gobierno.
El elefante en la habitación
La encuesta también mostró una asociación menos favorable. Un 4,6% de los participantes vinculó espontáneamente a Taiwán con "corrupción”, “sobornos” o “chinocheques", una referencia al caso del expresidente Alfonso Portillo, quien se declaró culpable en Estados Unidos en 2014 por blanquear $2.5M recibidos de Taiwán.
Para el periodista José Fernández Del Cid, esta percepción se consolidó tras años de cobertura periodística: "Se informaba que venía una donación... y al final del período de cada presidente empezaban a señalar a los políticos de quedarse la plata. El dinero era visto como una forma de lubricar las relaciones diplomáticas".
Sin embargo, esa memoria convive con la del aliado que ofrece. "Mucha gente que ha estudiado allá o ha recibido apoyo guarda una imagen muy positiva", señala la periodista Haydeé Archila. "Pero también es cierto que el tema de la corrupción ha marcado muchísimo la relación en ciertos momentos".
El despertar de Kurimi
Kurimi Sandoval es una de los más de 600 jóvenes guatemaltecos que han recibido una beca para estudiar en Taiwán durante las últimas dos décadas. Antes de partir "había escuchado tan poquito de Taiwán… ubicaba que existía, pero no sabía absolutamente nada". Al revisar las opciones de universidades en línea leía “universidad en la playa” y se imaginaba "una isla súper tropical… tal vez como Hawái", recuerda.
La imagen cambió desde el primer día. "Desde que aterricé… en el aeropuerto, usando el sistema el metro para llegar a mi Airbnb, dije: 'Ah, okay, esto no es una isla así no más'". El contraste con la infraestructura pública de inmediato. "Realmente creo que como guatemaltecos el transporte público no es para nada comparable a lo que es el sistema de metro acá".
Para la periodistaArchila, esa transformación no es casual. "Creo que sí cambia la percepción de quién viaja porque uno conoce un Taiwán muy distinto al que normalmente se imagina desde Latinoamérica". "Uno ve un país moderno, ordenado, con muchísima tecnología, es sorprendente todo lo que uno puede conocer allá… ver, por ejemplo, un edificio como el Taipei 101, de verdad es una obra arquitectónica y de ingeniería espectacular".
Kurimi, con el tiempo, descubrió algo más. "En mi universidad hay un viejito que siempre le va a hablar a los alumnos y siempre… dice: 'Ah, sí, de Guatemala… Guatemala y Taiwán son muy buenos amigos'".
Taiwán trabaja la diplomacia de “persona a persona” bajo su doctrina de diplomacia integrada, en donde "cada ciudadano será un diplomático y cada ministerio será un ministerio de relaciones exteriores", impulsada por su ministro de Relaciones Exteriores, actualmente, Lin Chia-lung. Sin embargo, esa experiencia sigue siendo excepcional. Para la gran mayoría de los guatemaltecos, Taiwán seguirá siendo un país lejano conocido sobre todo por sus becas y su cooperación.
Ese parece ser el desafío para Taipéi. La diplomacia ha logrado construir carreteras, hospitales y becas. Construir un lugar en el imaginario de los guatemaltecos promedio es otra obra, mucho más lenta.

Sobre los autores:
Lucía Escobar
Periodista y comunicadora guatemalteca con más de 25 años de trayectoria en periodismo independiente, libertad de expresión, derechos humanos y dinámicas sociales y comunitarias. Ha trabajado en medios de Guatemala y la región, desarrollando proyectos de comunicación y gestión cultural. Ha sido beneficiaria de becas de investigación periodística y consultora para organismos internacionales. Actualmente vive y ejerce el periodismo desde el exilio en Ciudad de México.
José Enrique Martínez
Mercadólogo e investigador guatemalteco. Ha diseñado y participado en estudios de marketing, salud pública y cambio de comportamiento en Centroamérica. Actualmente se desempeña como estratega y consultor, combinando investigación social, desarrollo de productos y crecimiento comercial.

China y Taiwán en el imaginario guatemalteco
Un estudio exclusivo con 152 encuestados y once entrevistas en profundidad explora los imaginarios que los guatemaltecos construyen sobre China y Taiwán.

La embajada de las cosas
La segunda entrega de la serie “China y Taiwán en el imaginario guatemalteco” explora esta “diplomacia material” y la compara con la presencia institucional, mucho más discreta, de Taiwán.