Movidas de la semana China-Latam: ecommerce, petróleo y geopolítica
Esta nota reúne las noticias más relevantes de la semana sobre la relación entre China y América Latina. La apertura de un hub de Mercado Libre en China refleja la creciente articulación logística del comercio electrónico entre fabricantes chinos y consumidores latinoamericanos; la continuidad de los envíos de petróleo venezolano a China, incluso bajo sanciones, confirma la persistencia de ese vínculo energético; y la cumbre de Miami sobre China evidencia los esfuerzos de Washington por reagrupar aliados hemisféricos frente al avance económico y político de Beijing en la región.
Mercado Libre abre hub en China para competir con Temu y Shein
Mercado Libre anunció la apertura de un hub logístico en China destinado a conectar directamente fabricantes chinos con consumidores latinoamericanos, una jugada orientada a competir con plataformas como Temu y Shein, que han ganado terreno en el comercio electrónico regional con envíos directos desde el país asiático. El centro permitirá reducir intermediarios, ampliar el catálogo de productos y acortar los tiempos de entrega hacia los principales mercados de la empresa en América Latina. Aunque la compañía ya tenía relación comercial con China a través de su programa de cross-border trade, que desde 2019 permite a vendedores chinos ofrecer productos en su marketplace para consumidores latinoamericanos, hasta ahora esa actividad se realizaba principalmente mediante envíos internacionales desde Asia y sin infraestructura logística propia en el país. La instalación del hub marca, por tanto, el primer paso hacia una presencia operativa más directa en el principal centro manufacturero del mundo.
La iniciativa refleja cambios más amplios en el comercio electrónico regional. América Latina es uno de los mercados de ecommerce de mayor crecimiento global, con ventas minoristas online cercanas a US$190.000 millones anuales, impulsadas por el aumento del consumo digital en países como Brasil, México y Argentina. En ese entorno, plataformas chinas han ganado visibilidad con modelos basados en precios agresivos y envíos directos desde fábricas asiáticas. Temu ha captado rápidamente altos niveles de tráfico en varios mercados latinoamericanos, mientras Shein se consolidó como uno de los principales vendedores de moda online y ha comenzado a expandir su red de vendedores locales en la región. El movimiento de Mercado Libre muestra cómo estas dinámicas están reconfigurando el sector: la competencia ya no se limita a plataformas regionales, sino que involucra redes logísticas globales capaces de conectar directamente la producción industrial china con consumidores latinoamericanos.
El petróleo venezolano que nunca dejó de llegar a China
Un cargamento cercano al millón de barriles de crudo venezolano fue enviado a China en medio de la volatilidad del mercado petrolero global provocada por la guerra en Irán y las tensiones en Oriente Medio. El envío fue gestionado por una empresa vinculada al magnate energético estadounidense Harry Sargeant III y refleja cómo compradores asiáticos buscan alternativas a los crudos pesados de la región del Golfo ante posibles interrupciones del suministro. Aunque algunas versiones han presentado el episodio como una reaparición del petróleo venezolano en el mercado chino, los envíos hacia ese país nunca se detuvieron completamente. Durante años, incluso bajo sanciones estadounidenses, el crudo venezolano continuó llegando a refinerías chinas mediante intermediarios, cargamentos reetiquetados o redes logísticas opacas diseñadas para evitar restricciones financieras y comerciales.
La relación energética entre Venezuela y China es estructural y se remonta a más de dos décadas de cooperación petrolera. China ha sido durante años uno de los principales destinos del crudo venezolano, y en algunos períodos recientes hasta el 75 % de las exportaciones petroleras venezolanas terminaron en China, según datos de PDVSA citados por analistas del mercado. Bajo el régimen de sanciones, los flujos petroleros no desaparecieron, sino que se redujeron, se volvieron más opacos y cambiaron de forma, con cargamentos que transitaban a través de intermediarios o bajo etiquetas de origen distintas para evitar controles. El envío reciente refleja una dinámica algo diferente: parte de ese comercio comienza a reaparecer en canales más visibles o formales. Esto ocurre además en un contexto particular, en el que Washington ejerce un fuerte grado de tutela sobre el sector petrolero venezolano pero no necesariamente busca excluir a China del mercado. El propio Donald Trump declaró recientemente que Beijing “es bienvenida” a comprar petróleo venezolano, siempre que las transacciones se realicen bajo condiciones de mercado y dentro del marco de supervisión estadounidense.
Cumbre de Trump busca articular bloque regional frente a China
La cumbre convocada por el presidente estadounidense Donald Trump en Miami el 7 de marzo reunió a varios líderes latinoamericanos aliados con el objetivo de coordinar posiciones en materia de seguridad, migración y cooperación económica. Entre los participantes estuvieron Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador) y Santiago Peña (Paraguay), todos gobiernos identificados con posiciones políticas de derecha y cercanos a la agenda de la actual administración estadounidense. Durante el encuentro se anunció la iniciativa “Shield of the Americas”, presentada como un nuevo marco de cooperación hemisférica impulsado por Washington. Sin embargo, el proyecto no constituye un tratado internacional ni un acuerdo jurídicamente vinculante. El mismo funciona como una plataforma política o memorando de entendimiento, diseñada para coordinar posiciones estratégicas entre gobiernos afines sin necesidad de ratificación legislativa. En el fondo, la iniciativa apunta a construir un bloque regional alineado con Washington frente a la creciente presencia económica y política de China en América Latina.
La reacción de China llegó poco después. El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, pidió que “terceras partes” no interfieran en las relaciones entre China y América Latina y reiteró que los países de la región deben poder decidir libremente con quién cooperar. La composición de la cumbre de Miami se caracterizó por gobiernos ideológicamente alineados con Washington, mientras las dos mayores economías de América Latina —Brasil y México— quedaron fuera del encuentro, lo que limitó el alcance regional de la iniciativa y evidenció las divisiones existentes en la política hemisférica.
