China y América Latina: señales regulatorias desde Argentina, Perú y Brasil
Estas fueron las noticias más relevantes de la semana del 25 al 31 de enero en la relación entre China y América Latina. Leídas en conjunto, apuntan a una región con reglas más estrictas y mayor escrutinio sobre la inversión extranjera.
En Argentina, el gobierno de Javier Milei modificó las reglas de contratación pública para impedir que el Estado contrate con empresas sancionadas por el Banco Mundial o el BID. Varios medios presentaron rápidamente la medida como un intento de cerrarles el paso a las empresas chinas que operan en el país, pero esa lectura es, como mínimo, exagerada. El decreto no menciona nacionalidades ni sectores específicos y aplica a cualquier empresa, argentina o extranjera, que figure en esas listas. El cambio endurece el acceso al Estado argentino, un actor central para compañías que participan en infraestructura, energía y servicios, incluidas muchas de origen chino. No hay un giro explícito contra China, o a favor de EEUU, pero sí reglas más estrictas para todos.
En Perú, la autoridad antimonopolio sancionó a Luz del Sur, empresa eléctrica controlada por el conglomerado estatal chino China Three Gorges, con una multa de 5,5 millones de soles (≈1,65 millones USD) durante la evaluación de una operación de compra de activos. La empresa china, al ser consultada sobre sus planes de expansión en el sector energético, declaró no tener proyectos relevantes, información que posteriormente fue contradicha por nuevas operaciones notificadas por el propio grupo. Luz del Sur es una de las dos compañías que distribuyen electricidad en Lima Metropolitana. La otra es Pluz Energía, controlada por China Southern Power Grid. Entre ambas concentran prácticamente toda la distribución eléctrica de la capital peruana. Ese control total ha generado tensiones alrededor de la inversión extranjera, competencia en el mercado y los posibles efectos sobre los precios de la electricidad para los usuarios.
También en Perú, el presidente José Jerí enfrenta una investigación preliminar por reuniones no registradas con empresarios chinos fuera de la agenda oficial. Según la Fiscalía y la prensa local, Jerí se reunió en más de una ocasión con ciudadanos chinos con intereses empresariales en el país, incluido al menos un empresario vinculado a investigaciones judiciales en curso. El caso generó polémica porque los encuentros no fueron informados formalmente y ocurrieron mientras el Ejecutivo tramitaba decisiones sensibles, como la solicitud al Congreso para autorizar el ingreso de un buque hospital y personal militar chino al territorio peruano. En un país marcado por la inestabilidad política, este tipo de contactos opacos entre el poder presidencial y actores empresariales extranjeros adquiere rápidamente una dimensión política, más allá de lo que termine resolviendo la justicia.
En Brasil, la minera canadiense Equinox Gold acordó la venta de todas sus operaciones en el país a la empresa china CMOC por cerca de mil millones de dólares. La operación involucra minas de oro ya en producción y es una de las transacciones mineras más grandes recientes en el país. No implica que China pase a dominar el oro brasileño ni que desplace a los grandes actores tradicionales, pero sí incrementa de forma visible su peso como inversionista en recursos naturales dentro de Brasil. El acuerdo se suma a una tendencia más amplia de inversiones chinas en la minería brasileña, todavía concentradas en otros metales como hierro o níquel, pero que empieza a extenderse también al oro.
