Movidas de la semana China-Latam: electromovilidad, litio y soja

Fundación Andrés Bello

Brasil, Argentina y el comercio agrícola regional muestran cómo China expande su presencia industrial, minera y comercial en América Latina.

Esta nota reúne las noticias más relevantes de la semana sobre la relación entre China y América Latina. Los casos de Brasil, Argentina y el comercio agrícola regional abarcan la expansión de inversiones industriales chinas en el sector automotriz brasileño, nuevas apuestas de capital chino en el litio argentino bajo el esquema del RIGI y la consolidación de Sudamérica como principal proveedor de soja para el mercado chino en el contexto de cambios estructurales en el comercio agrícola global.

Con nueva planta de GWM, China industrializa su presencia automotriz en Brasil

El gobierno del estado de Espírito Santo anunció nuevas etapas para la instalación de una fábrica de Great Wall Motor (GWM), uno de los mayores fabricantes de automóviles de China. El proyecto contempla una planta de gran escala con capacidad potencial de hasta 200.000 vehículos al año y miles de empleos directos e indirectos, y forma parte de una ola más amplia de inversiones de automotrices chinas en Brasil, el mayor mercado automotor de América Latina. BYD, otro gigante chino del sector, ya está instalando una gran base industrial en Camaçari (Bahía) con una inversión anunciada de R$5.500 millones y capacidad inicial de 150.000 vehículos al año, ampliable a 300.000, un proyecto que el gobierno federal presenta como parte de su estrategia de reindustrialización llamada Nueva Industria Brasil.

China ya es el principal origen de las importaciones brasileñas de autos. Según la OEC, en 2025 Brasil importó US$7.390 millones en automóviles, de los cuales US$3.280 millones provinieron de China, por encima de Argentina y México. Esto ayuda a explicar por qué ANFAVEA, la asociación que representa a los fabricantes de automóviles en Brasil, ha presionado por una política más dura frente a las importaciones y por qué Brasilia intenta transformar esa ola importadora en inversión productiva local. A través de políticas industriales como el programa MOVER, que otorga beneficios fiscales a fabricantes que inviertan y produzcan en el país mientras eleva gradualmente los aranceles a vehículos electrificados importados, Brasil busca pasar de ser un mercado de exportación a un centro de producción. En ese proceso, el país se perfila como un posible hub regional de vehículos electrificados y como un nuevo escenario de competencia directa entre fabricantes chinos dentro de América Latina.

El contraste con México ayuda a dimensionar la diferencia estructural. México también mantiene un enorme déficit con China, pero sus importaciones alimentan una base manufacturera integrada a cadenas de valor que exportan masivamente a Estados Unidos, generando un superávit suficiente para compensar el desequilibrio asiático. En Colombia esa transformación no se produce, ya que buena parte de las importaciones chinas se destinan al consumo o a sectores sin encadenamientos industriales, por lo que no se convierten en una expansión exportadora. El resultado es una balanza comercial persistentemente negativa y una dependencia externa que limita el margen de maniobra económico.

El litio impulsa nuevas inversiones chinas en Argentina

La empresa china Ganfeng Lithium, uno de los mayores productores mundiales de litio, solicitó adherirse al RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) para su proyecto Pozuelos–Pastos Grandes (PPG) en la provincia argentina de Salta, con una inversión estimada de US$3.000 millones. El RIGI es un esquema creado por el gobierno de Javier Milei para atraer grandes inversiones en sectores estratégicos—como minería, energía e infraestructura—mediante beneficios fiscales y estabilidad regulatoria. El interés de Ganfeng refleja el creciente peso de Argentina dentro del llamado “triángulo del litio” sudamericano (junto con Chile y Bolivia), una región que concentra algunas de las mayores reservas mundiales de este mineral clave para la fabricación de baterías utilizadas en vehículos eléctricos.

En 2025, las exportaciones mineras argentinas alcanzaron un récord de US$6.037 millones, de las cuales US$905 millones provinieron del litio, equivalente a alrededor del 15% del total minero, lo que explica el creciente interés del gobierno en expandir este sector. Ganfeng ya tiene una presencia significativa en Argentina, incluyendo su participación en el proyecto Cauchari-Olaroz en la provincia de Jujuy, uno de los mayores desarrollos de litio en salares del mundo y que ya se encuentra en producción. Mientras países como Argentina concentran recursos naturales, la mayor parte del valor agregado de la industria —refinación de materiales, fabricación de baterías y vehículos eléctricos— sigue dominada por Asia, especialmente por empresas chinas, lo que refleja una relación económica funcional pero desigual dentro de la cadena global de la transición energética.

China consolida a Suramérica como su principal fuente de soja

China registró en 2025 un récord histórico de importaciones de soja, con más de 110 millones de toneladas, de las cuales alrededor de 83% provinieron de Sudamérica, principalmente de Brasil. El dato refleja la creciente centralidad de China para el agronegocio brasileño, que hoy depende en gran medida de la demanda china para sostener sus exportaciones de soja, uno de los pilares del comercio bilateral. Aunque Brasil domina ampliamente este mercado, Argentina sigue siendo parte clave del reordenamiento regional, especialmente por su papel en el procesamiento de soja y en la producción de aceites y subproductos derivados que también abastecen al mercado global.

Para China, la soja es un insumo estratégico que sostiene su enorme industria de producción de carne, especialmente cerdo y aves, lo que explica por qué el país continúa importando grandes volúmenes pese a los esfuerzos oficiales por reducir la dependencia externa. Un plan del Ministerio de Agricultura chino busca disminuir el contenido de harina de soja en los alimentos para animales a menos de 13% para 2025 y a 10% para 2030, pero la realidad es que las importaciones siguieron creciendo y alcanzaron un récord en 2025. En paralelo, iniciativas como el “Soy China Framework”, impulsadas entre Brasil y China para fortalecer y hacer más sostenible la cadena de suministro, reflejan una relación cada vez más institucionalizada entre el mayor comprador y el mayor proveedor mundial.

La evolución del comercio en los últimos años sugiere además una tendencia estructural. Antes de la guerra comercial entre China y Estados Unidos en 2018, las importaciones chinas de soja se repartían de forma más equilibrada, Brasil representaba alrededor de 45–50% del mercado chino y Estados Unidos cerca de 35–40%. En los últimos años, sin embargo, la participación brasileña ha superado con frecuencia 70%, mientras que la estadounidense se ha reducido a aproximadamente 20%, con Argentina ocupando un papel más pequeño pero relevante dentro del bloque sudamericano. Esto indica que China ha ido desplazando progresivamente sus compras hacia Sudamérica, consolidando a Brasil como su proveedor dominante de soja.

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